Por qué no adelgazo aunque como poco: lo que vemos en consulta
Es la frase que más oímos en una primera consulta. Casi nunca es cuestión de fuerza de voluntad, y casi siempre hay una explicación que se puede mirar.
Por Alicia Martínez y Felipe Falero, dietistas-nutricionistas colegiados ·
«Como poquísimo y no bajo de peso.» Es la frase que más se repite en una primera consulta, y casi siempre viene con una disculpa detrás, como si hiciera falta justificarse. No hace falta. Estas son las razones que más veces encontramos cuando nos sentamos a mirarlo con calma.
1. Lo que se come no es lo que se recuerda
No es mentir: es cómo funciona la memoria. Lo que se cuenta son las comidas; lo que no se cuenta son las cosas que se comen de pie y en diez segundos. El trozo de queso mientras se cocina, lo que sobra en el plato del niño, el aceite de la sartén, los tres cafés con leche. Cuando en consulta lo apuntamos todo durante una semana, la diferencia con lo que se creía suele ser grande.
2. Cinco días bien y dos que lo deshacen
Es casi un clásico: de lunes a viernes se come muy poco —a veces demasiado poco— y el fin de semana se come de todo, en parte por hambre acumulada. La media de la semana acaba siendo la de siempre, aunque cinco de los siete días se hayan pasado con hambre. Esa es la peor combinación posible: el esfuerzo entero y el resultado ninguno.
3. Comer poco no es comer bien
Se puede comer muy poca cantidad y muy poca proteína a la vez. Cuando eso se sostiene meses, se pierde peso en la báscula pero parte de lo que se pierde es músculo, y el cuerpo acaba gastando menos en reposo. La báscula baja un poco, luego se para, y la sensación es de estar haciéndolo todo mal cuando el problema es de qué está hecha esa comida, no de cuánta hay.
4. El cuerpo lleva la cuenta de las dietas anteriores
Quien lleva años encadenando dietas restrictivas no parte del mismo sitio que quien no ha hecho ninguna. El cuerpo se adapta a comer poco y se defiende, y encima cada intento fallido deja la idea de que la solución es comer todavía menos. Casi siempre es al revés, y el primer trabajo en consulta es deshacer eso antes de tocar nada.
5. Dormir mal y el estrés cuentan, y cuentan mucho
Con cinco horas de sueño y una temporada mala en el trabajo, el hambre cambia: aparece más apetito, y sobre todo por cosas concretas y a horas concretas. No es falta de carácter. Es que hay una parte de esto que no se arregla en la cocina, y no mirarla es dejar fuera la mitad del problema.
Cuándo conviene descartar otra cosa
Hay situaciones —tiroides, resistencia a la insulina, síndrome de ovario poliquístico, algunos tratamientos— en las que el peso no se explica sólo con lo que se come. No se diagnostican por internet ni en un artículo: si en tu caso encaja, en consulta lo vemos y, si hace falta, te decimos que lo hables con tu médico. Trabajar coordinados es parte del trabajo.
Si te has visto en más de uno de estos puntos, es justo lo que miramos en la consulta de pérdida de peso: primero entender por qué, y después el plan.
La consulta está en Clínica Gutenberg, Calle Gutenberg, 9 (Retiro).
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