Cargando…Lo que explicamos en consulta, escrito para poder leerlo antes de venir. Sin dietas milagro y sin nada que vender.
“Este año sí”. Es probablemente el propósito más repetido el 1 de enero, junto con ir al gimnasio. Y también uno de los que menos sobreviven a febrero. No por falta de ganas, sino porque la forma de plantearlo suele jugar en contra.
LeerDiciembre no son tres o cuatro comidas especiales. Es la cena de empresa, la de los amigos del colegio, la bandeja de turrón en la oficina y un mes entero con horarios cambiados. Ahí está la diferencia entre disfrutar las fiestas y llegar a enero con la sensación de haber perdido el hilo.
LeerSi tienes colon irritable, SIBO o una digestión que se queja con facilidad, las fiestas pueden ser una mezcla complicada: comidas muy largas, platos que no has cocinado tú, horarios distintos y el compromiso de no querer ser “el raro de la mesa”.
LeerEl vermú antes de comer, el vino de la comida, el cava de los brindis y la copa de después. En Navidad el alcohol aparece en casi todas las celebraciones, y muchas veces es lo que más cambia el balance del día sin que nadie lo cuente.
LeerLlega el 7 de enero y aparecen por todas partes los planes detox: tres días de zumos, una semana de batidos o un ayuno para “limpiar” lo de las fiestas. Es una idea que se entiende muy bien y que, sin embargo, no hace lo que promete.
LeerPor la mañana todo parece fácil. Llega media tarde, vuelves del trabajo y aparece el chocolate. O cenas, te sientas en el sofá y, aunque sabes que no tienes un hambre enorme, empiezas a pensar en algo dulce.
LeerElegir nutricionista no es sólo elegir a quién vas a ver el primer día. Si el seguimiento dura varios meses, también importa que llegar a consulta no se convierta en una pequeña expedición cada tres semanas.
LeerHay una frase que escuchamos mucho en la primera consulta: «Perder peso sé; lo que no sé es mantenerlo». Suele venir de alguien que ya ha hecho varias dietas. Baja unos kilos, aguanta unas semanas o unos meses, se cansa de vivir pendiente del menú y, poco a poco, vuelve al punto de partida.
LeerEs la dieta de la que todo el mundo ha leído algo y la que más veces vemos mal hecha: empezada por cuenta propia, sin fecha de final y sin la parte que de verdad la hace servir.
LeerEs lo primero que se trabaja en consulta, y no por ser fácil: es la única forma de decidir bien una comida en casa de tu madre, en el menú del día y a las nueve de la noche sin nada pensado.
LeerLa parte de delante del paquete es publicidad. La información está detrás, en letra pequeña y al final, y con cuatro criterios se lee en diez segundos con el carro en marcha.
LeerEs la pregunta con la que entra casi todo el que entrena en serio, y casi siempre llega por el final: preguntando por el bote antes de por la cena.
LeerLa pregunta que casi nadie hace por teléfono y todo el mundo busca antes de reservar. Aquí está contestada, con cifras y sin letra pequeña.
LeerEs la frase que más oímos en una primera consulta. Casi nunca es cuestión de fuerza de voluntad, y casi siempre hay una explicación que se puede mirar.
LeerEs la pregunta que más nos hacen antes de reservar, así que la contestamos entera: cuánto dura, qué te preguntamos y qué te llevas.
LeerSi prefieres que lo veamos juntos, la primera consulta dura una hora.
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