Alcohol en Navidad: lo que suma de verdad y cómo beber menos sin aguar la fiesta
El vermú antes de comer, el vino de la comida, el cava de los brindis y la copa de después. En Navidad el alcohol aparece en casi todas las celebraciones, y muchas veces es lo que más cambia el balance del día sin que nadie lo cuente.
Por Alicia Martínez y Felipe Falero, dietistas-nutricionistas colegiados ·
Este artículo no va a decirte que no brindes en Nochevieja. Va de entender por qué el alcohol pesa tanto en estas fechas y de tener algunas herramientas para que sea una decisión y no una inercia.
Por qué el alcohol suma más de lo que parece
Aporta energía y no sacia
Cada gramo de alcohol aporta unas 7 kilocalorías, casi el doble que un gramo de azúcar o de proteína. Y a diferencia de un plato de comida, beber no quita el hambre: lo que se bebe se suma a lo que se come, no lo sustituye.
Abre el apetito y baja la guardia
Con una o dos copas es más fácil seguir picando, servirse otra vez o decir que sí al segundo postre. No es falta de voluntad: el alcohol reduce precisamente esa capacidad de frenar. Por eso el aperitivo largo con bebida suele ser el momento del día en el que más se come sin darse cuenta.
Empeora el sueño y el día siguiente
Aunque ayude a quedarse dormido, el alcohol empeora la calidad del sueño. Y un día después de dormir mal es un día con más cansancio, más hambre y menos ganas de moverse. En diciembre, con varias cenas seguidas, ese efecto se encadena.
Los combinados llevan doble carga
Un combinado con refresco azucarado suma el alcohol y el azúcar del refresco. Y en la sobremesa larga es fácil que caigan dos o tres.
Lo que conviene saber, sin dramatizar
La Organización Mundial de la Salud recordó en 2023 que, en lo que respecta a la salud, no hay una cantidad de alcohol que se pueda considerar totalmente segura. No se trata de alarmar a nadie por una copa de cava en Nochevieja, sino de no tomar el alcohol como algo neutro ni como “parte de una dieta saludable”. Cuanto menos, mejor, y cada uno decide dónde pone su límite.
Hay situaciones en las que la recomendación es directamente no beber: el embarazo, la conducción, tomar ciertos medicamentos y algunas enfermedades. Si es tu caso, consulta con tu médico.
Cómo beber menos sin sentirte fuera de la fiesta
1. Decide antes cuánto vas a beber
Es mucho más fácil cumplir algo que has decidido en casa, con la cabeza tranquila, que decidirlo copa a copa. “Esta noche, dos copas de vino y el cava del brindis” es un plan concreto.
2. Alterna con agua
Un vaso de agua entre copa y copa alarga el tiempo entre una y otra y ayuda a beber menos sin que se note. También ayuda a no usar el vino para quitar la sed.
3. No bebas con el estómago vacío
El alcohol con el estómago vacío se nota antes y, con él, las ganas de picar lo que haya. Si el aperitivo se va a alargar, mejor llegar habiendo comido algo.
4. Ten a mano una alternativa que te guste
Agua con gas con limón, un vermú o una cerveza sin alcohol, un refresco sin azúcar o un mosto. Tener algo en la copa evita la conversación de “¿no bebes?” y te permite brindar igual.
5. Bebe despacio y sin rellenar a medias
Cuando alguien va rellenando la copa antes de que se termine, se pierde la cuenta. Termina la copa antes de aceptar otra y así sabrás cuántas llevas.
6. Elige las ocasiones
No todas las cenas de diciembre tienen que tener alcohol. Si sabes que hay tres celebraciones que te importan, puedes disfrutar de esas y no beber en el resto. Las cenas de diario de las fiestas no tienen por qué llevar vino.
Beber menos no consiste en pasar la noche contando copas. Consiste en que cada copa sea una que de verdad te apetecía.
Si te cuesta reducir
Si notas que te cuesta mucho beber menos, que bebes casi todos los días o que el alcohol se ha convertido en tu manera de desconectar, coméntalo con tu médico. Es una conversación más habitual de lo que parece y hay ayuda para ello.
Si quieres revisar tu caso
En consulta revisamos la alimentación completa, y eso incluye lo que se bebe: muchas veces es la parte que más se puede ajustar con menos esfuerzo. Para el resto de la mesa de estas fechas tienes cómo comer en Navidad sin pasarte, y si quieres trabajarlo con un nutricionista en Madrid puedes reservar una primera consulta.
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